Monday, February 21, 2011

De como se follaron a mi esposa durante su viaje a USA

    Como les comenté en la entrada anterior, mi esposa viajó a Virginia, de visita a la casa de 2 amigas, y durante ese viaje se encontró con un chico que en ese momento tenìa 35 años (ella tenía 37 pero está muy bien, como han visto en las fotos).


    Resulta que el chico, en palabras de ella, era sumamente guapo y galante, tan así que en la primera cita se dejó besar apasionadamente y en público durante la cena. Ella estaba encantada de pasear con él tomados de la mano o abrazados por la calle como una pareja de enamorados.

    El primer día que se vieron fue un lunes, se juntaron para almorzar, conversaron mucho, y durante esa primera cita sólo llegaron a besarse (aunque es bastante para el primer día ¿no les parece?).

    Al día siguiente, el martes, se citaron para almorzar nueevamente. Luego del almuerzo, conversaron mucho durante la tarde sentados en el auto de él, estacionados en uno de los enormes parques de Virginia. Siempre tenían algún tipo de contacto físico, o estaban tomados de la mano mientras conversaban o estabn besándose o él recorría su cuerpo con las manos, él le hablaba y la acariciaba buscando calentarla y de hecho lo había conseguido. Mi esposa sintió temor de hasta donde podría llegar esa situación (sentía que aún no quería tener sexo) por lo que le pidió que se detuviera y que la llevara a casa pero él no estab dispuesto a rendirse y en un último acto de desesperación por parte de él se abrió el pantalón y dejó a la vista un enorme pene (largo y grueso) frente al cual mi esposa quedó hipnotizada.

    Eso terminó por convencerla, estaba lista, ella tomó el pene con sus manos y lo acarició, vió como se había humedecido por ella y lo excitado y duro que se encontraba y sintió curiosidad por cómo se sentiría al ser follada por ese enorme tronco de carne.

    "Vamos a un hotel", pidió ella, y él no perdió tiempo y enrumbó hacia el hotel. Condujo por unos 20 minutos, tiempo durante el cual ella no soltó la enorme verga, ya era suya y nadie se la iba a quitar.

    Llegaron al hotel, él pidó una habitación a donde subieron apresurados. Las ropas duraron puesta lo que se tardaron en cerrar la puerta y finalmente ambos disfrutaron de la desnudez de sus cuerpos. Él acarició todo el cuerpo de mi mujer, le recostó en la cama y lamió su vagina con mucha pericia, luego se colocó en posición para un 69, ella le puso un preservativo (de los de sabor que le mandé y que siempre debía cargar en su cartera) y él le empujó su verga dentro de la boca empezando ella a mamar por primera vez a otro que no fuera yo. Presten atención al detalle del preservativo para la mamada, esto luego no sería un requisito para que mi esposa le saboreara la verga).

    Mi esposa no disfruta mucho del sexo oral dice que se le cansa la boca y le duele la mandíbula al tenerla tanto tiempo abierta y succionando y tampoco le gusta mucho el 69 porque dice que a parte de que se le cansa la boca no se puede concentrar en lo que siente su clítoris, pero según me cuenta esta vez le encantó... él se la lamía muy bien y ella estaba a gusto con un "salame" gigante en la boca!!! Esta vez estaba disfrutando de ser lamida mientras ella chupaba.

    Me hubiese gustado presenciar aquella escena, mi esposa totalmente desnuda junto a otro hombre que, también desnudo, le introducía su verga en la boca mientras que él disfrutaba de lamer aquella linda vagina cuyo bello personalmente yo había recortado y ordenado, preparándola ante la posibilidad de ser exhibida a otros machos durante su viaje.

    Por mi lado, yo me encontraba en el Perú, encargado de los hijos, y hasta ese momento totalmente desconocedor de lo bien que lo estaba pasando mi esposa.

    Luego de mucho chupar por parte de ambos, ella le cambió el condón para que se la follaran por donde hace rato estaban deseando.

    Ambos se echaron juntos, él la miraba, observaba su belleza y seguía besándola, acariciándola por todos lados y hablándole dulcemente, lo cual a ella la enloquecía. 

    Ella debía estar radiante, todo su cuerpo había sido preparado para esa ocasión: cabello recortado y teñido, manicure y pedicure, yo mismo depilé las zonas pertinentes (axilas, piernas y pubis). La ropa interior (que ya no traía) había sido escogida por ambos para ser eshibida lo estrictamente necesario y para ese momento ya había cumplido su función y hacía rato que había dejado de cubrir sus partes más íntimas.

    Finalmente, él comienza a tomar posición, acercando su enorme pene a la entrada de la vagina de mi mujer hasta ese momento sólo había recibido un par de penes de tamaño promedio. Ella estab preocupada, no sabía si semejante enormidad le iba a entrar pero estaba dispuesta a averigaurlo, "please, be careful!" dijo para asegurarse de que él entienda perfectamente (en su lengua natal) que debía tener cuidado y así lo hizo... ella echada boca arriba, con las piernas abiertas, soportaba el peso de un hombre bastante más grande que yo, estaba practicamente aprisionada por lo que no había vuelta atrás, ella estaba a punto de ser follada... él colocó la cabeza de su verga en la entrada de la vagina y poco a poco empezó a deslizarla en su interior.

    El largo y grueso pene se abría paso y ella sentía cómo era penetrada con delicadeza para no hacerle daño, algunas áreas de su cavidad vaginal estaban teniendo contacto por primera vez con un pene (mi pene jamás podría llegar tan profundamente) y, finalmente, estubo todo en su interior!!! 

    Una vez que ella se sintió cómoda con la verga adentro empezó a gemir y a pedir que se la follen con fuerza, él empezó a incrementar el ritmo y la fuerza de las embestidas... ella abría las piernas lo más que podía para que le entre más al fondo y agitaba su pelvis, la hacía subir y bajar para incrementar el recorrido, se movía con confianza, semejante verga no se iba a salir nunca a pesar del movimiento. Él la follaba fuerte, la tomaba de la cintura, de las nalgas, de donde podía para asegurarse de que la verga le entre con fuerza y hasta el fondo.

    Mi esposa gemía, gritaba, sin importarle que la escucharan afuera de la habitación. Todo el hotel se estaba enterando de que la estaban haciendo gozar como una perra.

    Él era todo un semental, guapo, de buena verga y con muy buen aguante. Le arrancó varios orgasmos a mi esposa y ella lo hizo venirse varias veces en diferentes posiciones... ella estaba muy feliz.
    Entre follada y follada descansaban, dormitaban un poco, para tomar fuerza y reiniciar. Mi esposa parecía una adolscente en una escapada con su enamorado, pero era una esposa con todos los permisos por lo que no se sentía mal sino que por el contrario se sentía muy bien de saber que me iba a poder contar una gran historia al regresar.

    Lamentablemente esa noche debía acabar y ella debía regresar a casa las sus amigas en donde se encontraba hospedada por lo que se ducharon juntos, en donde no dejaban de besarse, se vistieron y se retiraron de aquella habitación que habìa sido mudo testigo de lo bien que la había pasado mi esposa!!!





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